Magisterio anuncia suspensión indefinida de clases presenciales a partir del 1 de junio
Esta situación vuelve a colocar sobre la mesa el debate entre el derecho de los trabajadores de la educación a manifestarse y el impacto que estas acciones tienen en estudiantes y padres de familia
Hermosillo, Sonora.- Mayo 30 del 2026.- A través de un comunicado dirigido a madres, padres y tutores, el Movimiento Sonorense de Trabajadores de la Educación informó que, a partir del próximo 1 de junio y hasta nuevo aviso, quedarán suspendidas las actividades escolares presenciales debido al paro laboral indefinido convocado por trabajadores de la educación a nivel nacional.
La organización explicó que esta medida forma parte de una serie de movilizaciones impulsadas por el magisterio para exigir atención a diversas demandas relacionadas con los derechos laborales de los trabajadores de la educación y el fortalecimiento de la educación pública.
Entre las principales exigencias planteadas destacan la defensa del régimen solidario de pensiones, el rechazo a las Afores, el aumento al presupuesto destinado a educación y salud, así como la demanda de jubilaciones y pensiones dignas para quienes han dedicado su vida al servicio educativo.
En el documento, los docentes señalan que la educación y las pensiones no deben considerarse mercancías y reiteran que buscan condiciones más justas para los trabajadores del sector.
Asimismo, solicitaron a las familias mantenerse atentas a los canales oficiales de comunicación de cada escuela para conocer cualquier información relacionada con la posible reanudación de actividades académicas.
La suspensión de clases presenciales se mantendrá vigente hasta que existan nuevos acuerdos o disposiciones que permitan el regreso a las aulas
La suspensión indefinida de actividades también genera incertidumbre entre miles de familias sonorenses, especialmente aquellas donde ambos padres trabajan y dependen de que sus hijos permanezcan en los planteles durante la jornada escolar.
La medida obliga a reorganizar horarios, buscar alternativas de cuidado y enfrentar la posibilidad de que, en los hechos, se adelanten las vacaciones de verano sin una fecha clara para el regreso a clases.
Esta situación vuelve a colocar sobre la mesa el debate entre el derecho de los trabajadores de la educación a manifestarse y el impacto que estas acciones tienen en estudiantes y padres de familia
