Entre abrazos, nervios y maletas, 30 jóvenes sonorenses parten rumbo a Taiwán

La tercera generación de Talento Sonorense Rumbo a Taiwán estudiará durante 10 meses en uno de los principales polos tecnológicos del mundo; buscan regresar con conocimientos en semiconductores, automatización, electromovilidad y energías limpias para aplicarlos en Sonora.

Hermosillo, Sonora; 29 de agosto de 2026.- Hubo abrazos largos, algunas despedidas difíciles, maletas cargadas y, sobre todo, muchos nervios. Para 30 jóvenes sonorenses, este sábado comenzó una aventura académica que los llevará al otro lado del mundo: Taiwán.

Son integrantes de la tercera generación del programa Talento Sonorense Rumbo a Taiwán, impulsado por el Gobierno de Sonora, quienes durante los próximos 10 meses fortalecerán su preparación en áreas vinculadas con algunas de las industrias tecnológicas de mayor crecimiento.

Semiconductores, automatización, electromovilidad, energías limpias e innovación tecnológica estarán entre las materias y experiencias que encontrarán durante su estancia.

Para Paulina Yolanda Cervantes Ornelas, el momento de partir estuvo acompañado de una mezcla de emoción y nervios ante una experiencia que difícilmente imaginó tener.

“Espero aprender mucho, mucho, mucho; ser como unas esponjas para poder traer todo este conocimiento, todas estas nuevas técnicas y tecnologías a nuestro estado”, expresó.

La joven reconoció que la oportunidad representa también un compromiso para regresar y aprovechar lo aprendido en beneficio de Sonora.

“Muchísimas gracias por todo esto que se está haciendo para nosotros, toda esta nueva oportunidad que jamás en la vida, yo creo, se nos hubiera presentado si no hubiera sido por esto”, señaló al agradecer el respaldo del gobernador Alfonso Durazo Montaño.

La despedida tuvo sentimientos encontrados para Elisa María Haro Verdugo, estudiante de Desarrollo de Software. A la emoción de conocer otro país se sumó la nostalgia de alejarse durante varios meses de su familia.

“Estoy muy emocionada, con muchos nervios también, triste de dejar atrás a mi familia por tanto tiempo, pero con ganas de aprender y ganas de irme”, compartió.

Aunque su formación está enfocada en software, quiere aprovechar la estancia para acercarse a otras áreas como mecatrónica, hidráulica, electrónica, automatización y energías limpias.

Su objetivo lo resumió en pocas palabras: “Quiero aprender todo eso y traerme esos conocimientos para mejorar Sonora”.

Para Luis Ángel Vega Trinidad, estudiante de Ingeniería en Sistemas Computacionales, la experiencia tiene un ingrediente adicional: será la primera vez que salga de México.

Su meta está puesta en electrónica y semiconductores, áreas en las que busca especializarse y posteriormente estudiar una maestría.

“Más que nada quiero aprender del área electrónica y de semiconductores, porque busco hacer una maestría”, explicó.

También reconoció que realizar una estancia de esta magnitud habría sido complicado sin el respaldo del programa.

“Es una oportunidad que definitivamente, sin el apoyo que se nos está dando, no seríamos capaces de cumplir”, afirmó.

Christopher Ortiz Maldonado, estudiante de Ingeniería, recordó que detrás de los 30 jóvenes que emprendieron el viaje también están sus familias, profesores y mentores.

Su propósito, dijo, es aprovechar la experiencia para adquirir herramientas relacionadas con semiconductores, electromovilidad y automatización.

“Espero en esta experiencia adquirir todos los conocimientos que pueda para traer aquí al estado”, comentó.

El programa Talento Sonorense Rumbo a Taiwán es coordinado a través del Consejo para el Desarrollo Sostenible del Estado de Sonora (Codeso), como parte de la estrategia del Gobierno de Alfonso Durazo para preparar capital humano especializado ante el desarrollo de nuevas industrias en la entidad.

Este sábado, sin embargo, las grandes palabras como semiconductores, electromovilidad o innovación quedaron por un momento en segundo plano.

Primero estuvieron las familias, los abrazos y las despedidas.

Después vendrán 10 meses para aprender al otro lado del mundo.

Y cuando esos 30 jóvenes vuelvan a casa, el reto será convertir todo ese conocimiento en proyectos, oportunidades y nuevas historias para Sonora.