Bacanora: la apuesta sonorense que busca unir tradición, ciencia y desarrollo regional

Bacanora: la apuesta sonorense que busca unir tradición, ciencia y desarrollo regional

Ajá, te lo dije… el bacanora ya no sólo se cocina en las vinatas, ahora también llegará a los laboratorios.

La bebida más emblemática de Sonora busca dar un nuevo paso hacia su profesionalización. Productores, especialistas y académicos comenzaron a tejer una alianza que pretende fortalecer la identidad del bacanora, pero también abrirle camino a la innovación tecnológica y al desarrollo económico de las comunidades donde nace.

La Universidad Tecnológica de Hermosillo (UTH) y el Consejo Sonorense Regulador del Bacanora firmaron un convenio de colaboración que tiene como objetivo impulsar proyectos de investigación, capacitación y certificación para esta bebida con denominación de origen.

Uno de los proyectos más ambiciosos es la instalación de un laboratorio en Ures que incluirá una vinata, un espacio donde estudiantes y especialistas podrán desarrollar nuevas tecnologías aplicadas a la producción del destilado sonorense.

La iniciativa busca involucrar a jóvenes de carreras como Mecatrónica y Energías Renovables para que el conocimiento académico contribuya a mejorar procesos productivos sin perder la esencia artesanal que caracteriza al bacanora.

Para el Consejo Regulador, el reto es claro: fortalecer una industria que representa identidad, historia y oportunidades económicas para 35 municipios sonorenses que forman parte de la denominación de origen, entre ellos Ures, Rayón, Arizpe, Banámichi y Aconchi.

La apuesta también pasa por profesionalizar a los productores mediante certificaciones y capacitación que permitan elevar la calidad del producto y ampliar su presencia en mercados nacionales e internacionales.

Mientras otras regiones del país han logrado convertir sus bebidas tradicionales en motores económicos y turísticos, Sonora busca que el bacanora deje de ser solamente un símbolo cultural para consolidarse como una industria capaz de generar desarrollo regional.

Porque si algo tienen claro productores y autoridades, es que preservar una tradición no significa mantenerla inmóvil, sino darle herramientas para que siga creciendo.

Ajá, te lo dije: el futuro del bacanora podría estar entre los hornos de las vinatas y los laboratorios de la universidad.