¡Que suene la música y se paguen las regalías!Buscan proteger a compositores en Sonora
Hermosillo, Sonora; 23 de marzo de 2026.- Vivir del arte no debería ser una lucha contra la corriente. Con el fin de que autores y compositores reciban lo justo por su trabajo, la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de Sonora abrió sus puertas a la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM). El objetivo es claro: reformar las leyes locales para que cualquier establecimiento o evento que utilice música con fines comerciales cumpla obligatoriamente con el pago de derechos, garantizando así que los creadores sonorenses reciban sus regalías sin trabas.
Bajo la presidencia del diputado René García Rojo, y con la participación de legisladores como David Figueroa y Ana Gabriela Tapia, se analizó cómo fortalecer la cultura de la legalidad en el estado. Representantes de la SACM, como Omar Lugo y el delegado en Sonora, Joel Alejandro Moreno, explicaron que no se trata de un impuesto nuevo, sino de asegurar la protección efectiva de los derechos patrimoniales. Básicamente, si un negocio se beneficia del ambiente que crea la música, el autor de esas canciones merece una remuneración digna.
«La propuesta busca incorporar mecanismos que garanticen el reconocimiento y la protección efectiva de los derechos patrimoniales… particularmente en la comunicación pública de obras musicales», señaló Omar Lugo, director de Licencias y Recaudación de la SACM.
El foro de parlamento abierto contó con la voz de los propios autores y compositores de la entidad, quienes compartieron lo difícil que es, en ocasiones, hacer valer su trabajo frente a organizadores de eventos que omiten las licencias correspondientes. Fortalecer este marco normativo no solo beneficia al artista, sino que eleva la competitividad de Sonora al alinearse con estándares internacionales de propiedad intelectual y respeto al talento humano.
La iniciativa seguirá en análisis en comisiones, pero el mensaje enviado desde el Congreso es contundente: Sonora debe ser un terreno fértil para la creación, donde la música suene fuerte, pero siempre respetando a quien le dio vida con su pluma y talento. Es un paso hacia la justicia social para quienes, a través de sus letras, forman parte de nuestra identidad y alegría cotidiana.





