La pensión alimenticia no prescribe: la SCJN refuerza el derecho de niñas y niños desde su nacimiento

La pensión alimenticia no prescribe: la SCJN refuerza el derecho de niñas y niños desde su nacimiento

Ciudad de México, 7 de enero del 2026.- La Suprema Corte de Justicia de la Nación dio un paso clave en la protección de la infancia al establecer que la obligación alimentaria de madres y padres hacia sus hijas e hijos es irrenunciable y no se pierde con el paso del tiempo, incluso cuando el reconocimiento de paternidad ocurre años después del nacimiento.

Durante una sesión del Pleno, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que los alimentos deben cubrirse de manera retroactiva desde el nacimiento, y que ninguna figura legal sustituye la responsabilidad del padre o madre biológica, aun cuando exista un reconocimiento previo realizado por otra persona, como un abuelo u otro familiar.

El criterio fue fijado al resolver el Amparo Directo en Revisión 7178/2024, cuyo proyecto fue presentado por la Sara Irene Herrerías Guerra.

¿Por qué esta decisión importa?

Más allá del ámbito legal, este fallo tiene un impacto social directo:

  • Protege el interés superior de la niñez, garantizando que el derecho a alimentos no dependa del tiempo ni de omisiones de los adultos.
  • Reconoce el esfuerzo de madres, abuelas y cuidadores que han sostenido solas la crianza, evitando que la carga económica quede únicamente en ellas.
  •  Evita simulaciones legales que busquen evadir responsabilidades parentales mediante reconocimientos sustitutos.
  • Refuerza la corresponsabilidad parental, dejando claro que la paternidad y maternidad implican obligaciones permanentes.

La Corte subrayó que los alimentos no son una concesión ni un favor, sino un derecho fundamental que incluye no solo comida, sino también vestido, vivienda, salud, educación y desarrollo integral.

Con esta resolución, la SCJN envía un mensaje contundente: la responsabilidad con las hijas e hijos comienza desde el nacimiento y no se borra con el tiempo, el silencio ni la omisión.

En un país donde miles de mujeres crían solas y enfrentan procesos largos para obtener pensiones alimenticias, este criterio fortalece la justicia social y coloca a la niñez en el centro de las decisiones judiciales.

Porque garantizar alimentos no es castigar a nadie: es proteger derechos y dignidad desde la primera infancia.